Un puesto de mercadillo necesita tres cosas: permiso, mesa y género. Las dos primeras dependen de ti y de tu ayuntamiento. La tercera es donde una caja de devoluciones ahorra semanas de buscar proveedor. Este es un planteamiento realista para arrancar con tres cajas, con las cuentas que sí podemos hacer y sin las que no.
Antes que nada: los papeles
No compres género hasta tener claro que puedes venderlo. La venta ambulante la regula cada ayuntamiento: autorización de puesto, tasas y, normalmente, estar dado de alta para ejercer la actividad. Pregunta siempre antes. Tienes una orientación en facturar en mercadillos de segunda mano.
Por qué tres cajas y no una
Un puesto vive de la variedad. La gente pasea, mira, y se para donde hay muchas cosas distintas. Una sola caja, aunque sea grande, te da una categoría. Tres te dan una mesa con zonas.
Qué tres cajas
Caja 1: mixta
La caja mixta es la base. Un poco de todo para que cualquiera que pase encuentre algo.
Caja 2: hogar y cocina
Es el producto que mejor encaja en venta presencial. La gente lo ve, lo toca, entiende para qué sirve y no necesita probarlo. Caja de hogar y cocina.
Caja 3: según tu mercadillo
- Mercadillo familiar o cerca de Navidad: juguetes.
- Rastro con público de bricolaje: herramientas.
- Público joven: electrónica, sabiendo que exige probar cada aparato.
Las cuentas que sí se pueden hacer
Con los tramos reales, así queda el mínimo garantizado en PVP de Amazon según cómo repartas el presupuesto:
- Tres cajas de 50 € (150 € en total): 300 € de mínimo.
- Tres cajas de 100 € (300 €): 600 € de mínimo.
- Una de 200 € y dos de 50 € (300 €): 600 + 100 + 100 = 800 € de mínimo.
- Tres cajas de 200 € (600 €): 1.800 € de mínimo.
Fíjate en la tercera opción: con el mismo dinero que tres de 100 €, garantiza más valor, porque el tramo de 200 € multiplica por tres y los pequeños por dos. Pon el tramo grande en la categoría que creas que mejor vas a vender, y los pequeños para dar variedad.
Las cuentas que no vamos a hacerte
Cuánto vas a vender. No lo sabemos, y quien te lo diga se lo inventa. En un mercadillo se vende por debajo del PVP, a veces muy por debajo, porque el público busca ganga y regatea. Habrá productos que vuelen y otros que paseen contigo varios domingos. Lo que sí puedes hacer es trabajar con escenarios prudentes en la calculadora de rentabilidad, y sumar a los costes la tasa del puesto, el transporte y tu tiempo.
El albarán, tu herramienta de venta
Cada caja trae un albarán con el PVP de Amazon de cada producto. Úsalo de dos formas:
- Para poner precios. El PVP es el techo. Tu precio irá por debajo, según estado y demanda.
- Para enseñarlo. Una etiqueta con «en Amazon cuesta X, aquí Y» funciona. Pon siempre el precio real y actual.
Preparar el género
- Abre las tres cajas con tiempo, no la víspera.
- Coteja con el albarán, limpia y prueba.
- Separa lo impecable, lo abierto y lo que tiene uso. Precio distinto para cada grupo, y dilo claro al comprador.
- Lleva una regleta o pilas para demostrar que los aparatos funcionan.
Y si al abrir no lo ves claro
Cada caja tiene 30 días de devolución sin preguntas, por separado. Si una de las tres no te encaja para el puesto, la devuelves antes de vender nada de ella. Y si pagas contra reembolso, que no tiene recargo, no adelantas el dinero.
Primeros pasos para el puesto en sí en cómo empezar a vender en mercadillos. Cuando tengas el permiso encaminado, elige tus tres cajas en lotes de devoluciones de Amazon. Llegan en 24-48 h en península: pídelas con una semana de margen sobre tu primer domingo y dedica esos días a preparar la mesa.



