Antes o después, a quien vende con regularidad le llega una reclamación. Cómo se gestiona marca la diferencia entre un cliente molesto puntual y una mala reputación duradera.
El primer paso: pedir información, no defenderse
Antes de reaccionar, pide fotos claras del problema: el producto, el embalaje en el que llegó, y si es posible, del momento de la entrega. Esa información es la que permite entender si el problema viene del transporte, de un error propio al describir el producto, o de un malentendido.
Cómo distinguir el origen del problema
- Embalaje visiblemente dañado: apunta a un problema de transporte, y muchos transportistas tienen seguro o proceso de reclamación para estos casos.
- Producto distinto a lo descrito: revisa tu propio anuncio, puede que faltara información importante que generó una expectativa distinta.
- Producto que no llega: comprueba el seguimiento del envío antes de asumir responsabilidad; a veces el paquete sigue en tránsito o hay un retraso del transportista.
Cómo responder
- Responde rápido, en menos de 24 horas si es posible: la sensación de que "nadie contesta" empeora cualquier reclamación.
- Muestra buena disposición desde el primer mensaje, sin ponerte a la defensiva.
- Ofrece una solución concreta: reembolso total o parcial, devolución del producto, o una compensación razonable según el caso.
Cuándo dejar que intervenga la plataforma
Si no se llega a un acuerdo directo con el comprador, la mayoría de plataformas tienen un proceso de mediación o reclamación formal. Es preferible llegar a un acuerdo antes de ese punto, porque suele ser más rápido y deja mejor sensación en ambas partes.



