Cuando el stock crece más allá de un par de docenas de productos, llevarlo todo de memoria deja de funcionar.
Por qué merece la pena un inventario, aunque sea sencillo
- Evitas publicar el mismo producto dos veces en distintas plataformas sin darte cuenta de que ya se vendió.
- Puedes ver de un vistazo qué lleva mucho tiempo sin venderse, para plantearte bajar el precio.
- Facilita mucho el trabajo a la hora de calcular impuestos o llevar la contabilidad si estás dado de alta.
- Ayuda a detectar qué categorías te funcionan mejor con el tiempo, con datos reales en vez de intuición.
Qué columnas son suficientes para empezar
No hace falta un sistema complejo. Una hoja de cálculo con columnas de: nombre del producto, categoría, precio de compra estimado (si compraste un lote entero, puedes repartir el coste entre las unidades), precio de venta, plataforma donde está publicado, fecha de entrada y estado (disponible, vendido, reservado) cubre la mayoría de necesidades de quien revende a pequeña escala.
El hábito importa más que la herramienta
Da igual si usas una hoja de cálculo, una app de notas o un cuaderno físico: lo que marca la diferencia es actualizarlo cada vez que entra o sale un producto, no dejarlo para "cuando tenga tiempo". Un inventario desactualizado es casi tan inútil como no tener ninguno.
Cuándo plantearse algo más avanzado
Si el volumen crece mucho y empiezas a vender en varias plataformas a la vez, existen herramientas de gestión de inventario multicanal que sincronizan el stock automáticamente entre plataformas. Pero para empezar, una hoja de cálculo bien llevada es más que suficiente.


