Con las impresoras pasa algo raro: cuanto menos pagas por la máquina, más acabas pagando. El precio de la etiqueta es la parte pequeña de la cuenta. La grande llega después, cartucho a cartucho.
El precio que importa es el de la página
Muchos fabricantes venden la impresora casi a coste y ganan con la tinta. Antes de comprar, busca el cartucho de recambio de ese modelo, mira cuántas páginas rinde según el fabricante y divide. Hazlo con dos o tres candidatas: la barata a menudo pierde por goleada.
Dos detalles que encarecen sin avisar:
- Cartuchos de muestra. Los que vienen en la caja de muchos modelos llevan menos tinta que los de venta normal, y parte se va en la puesta en marcha.
- Suscripciones y bloqueos. Algunas impresoras se venden más baratas a cambio de activar un plan de tinta o de comprometerte a usar solo cartuchos originales. Puede interesarte o no, pero lee las condiciones antes, porque en ciertos modelos no hay marcha atrás.
Tres tipos y para quién es cada uno
Inyección con cartuchos
La más barata de entrada y la más cara por página. Tiene sentido si imprimes poco, en color, y con cierta regularidad para que no se sequen los cabezales.
Inyección con depósitos recargables
Cuesta más al principio, pero se rellena con botellas de tinta que rinden miles de páginas. Si en casa hay estudiantes o imprimes cada semana, se amortiza.
Láser monocromo
Para texto es imbatible: rápida, nítida, y el tóner no se seca aunque pase meses parada. Si solo imprimes documentos, billetes y etiquetas de envío, es la tuya.
Dónde pagar menos por la máquina
- Modelo saliente. Las impresoras cambian poco entre generaciones. Comprueba solo que sus consumibles se sigan vendiendo.
- Amazon Segunda mano y outlets de marca. Hay muchas unidades con el embalaje dañado y la máquina intacta.
- Reacondicionadas con garantía, sobre todo láser de oficina.
- Vuelta al cole y Black Friday.
- Particulares. Abundan las impresoras casi nuevas de gente que dejó de imprimir. Pide verla funcionar.
Si es de devolución o de segunda mano, revisa esto
- Si ya se instalaron los cartuchos. Una impresora de inyección estrenada y luego guardada meses puede tener los cabezales secos. Lanza la limpieza de cabezales y el test de inyectores: si tras dos o tres ciclos siguen faltando líneas, mala señal.
- Fugas de tinta. Las de depósitos no deben transportarse tumbadas con tinta dentro. Mira el interior y la base.
- Vinculación a una cuenta. Si el dueño anterior la registró en un plan de tinta, puede seguir ligada a él. Debe dejarte restaurarla y darla de alta como nueva.
- Contador de páginas. La página de estado lo muestra. Te dice si es una devolución sin uso o una máquina trabajada.
- Arrastre de papel. Imprime diez hojas seguidas. Atascos o varias hojas a la vez apuntan a rodillos gastados.
- Escáner y wifi, si los tiene, y el cable de corriente.
Qué puede aportar aquí una caja de devoluciones
Seamos claros: una impresora aparece rara vez en un lote, y solo los modelos más compactos. Lo que sale de vez en cuando en lotes de electrónica es material de escritorio: papel fotográfico, etiquetadoras pequeñas, hubs, cables, algún consumible. Con los cartuchos, comprueba la compatibilidad exacta con tu modelo y la fecha de caducidad.
Si lo que te atrae es el formato en sí, la caja de devoluciones de electrónica parte de 50 € con un mínimo de 100 € en producto a PVP de Amazon, albarán dentro y 30 días para devolverla. En liquidación de Amazon explicamos de dónde sale el producto, y si dudas entre estrenar o no, te ayudará segunda mano frente a nuevo: qué compensa.




