Una dashcam graba lo que pasa delante de tu coche por si un día hace falta demostrarlo. Las hay muy baratas, y algunas son perfectamente válidas. Otras graban un borrón en el que no se distingue una matrícula a cinco metros. Esto es lo que hay que mirar.
Lo que importa y lo que no
- Que se lea una matrícula. De día casi todas lo consiguen. La diferencia está de noche y con lluvia. Busca vídeos reales de ese modelo grabados de noche antes de comprar. La resolución de la etiqueta dice poco: importan el sensor y la lente.
- Condensador en lugar de batería. Un coche al sol en agosto es un horno. Las cámaras con condensador lo soportan mucho mejor. Las de batería interna acaban hinchándose.
- Grabación en bucle y sensor de impacto. Graba sin parar, borra lo más antiguo y protege el archivo cuando detecta un golpe. Es la función básica.
- Arranque automático. Debe encenderse y grabar sola al dar el contacto. Si tienes que acordarte de pulsar un botón, no grabará el día que importe.
- Pantalla. Prescindible. Los modelos sin pantalla son más discretos y baratos, y se configuran desde el móvil.
- Cámara trasera y modo aparcamiento. Encarecen. El modo aparcamiento necesita además un kit de cableado a la caja de fusibles.
El gasto que no viene en la caja
La tarjeta de memoria. Muchas dashcam económicas no la incluyen, y la necesaria no es cualquiera: una microSD de alta resistencia, diseñada para escritura continua. Una tarjeta normal se estropea en meses.
Cinco formas de pagar menos
- Modelo anterior de una marca especializada. Mejor que el último de una marca desconocida con más cifras en la caja.
- Sin pantalla y sin cámara trasera. La frontal sola resuelve la mayoría de situaciones.
- Campañas. Los accesorios de coche entran en todas las grandes campañas de descuento.
- Amazon Segunda mano. Se devuelven muchas por pereza de instalación: pasar el cable por el techo y el pilar echa atrás a más de uno.
- Cajas de devoluciones. Vía distinta: no eliges, pero el precio por producto es mucho menor y cada artículo viene en el albarán con su PVP.
Qué revisar en una dashcam de devolución o usada
- Restablecimiento de fábrica. Lo primero. Después, cambia la contraseña del wifi de la cámara: la de fábrica es pública y cualquiera cerca del coche podría conectarse.
- Vídeos anteriores. Si trae tarjeta, formatéala en la propia cámara. No te interesa conservar grabaciones de otra persona.
- Soporte. Si es adhesivo, necesitarás un adhesivo nuevo: el usado no aguanta. Si es de ventosa, que agarre.
- Cable y adaptador de mechero. Originales y con el cable largo completo. Un cable corto no llega escondido hasta el parabrisas.
- Fecha y hora. Configúralas, desconecta y vuelve a conectar. Si se reinician cada vez, el condensador o la pila interna están agotados y los vídeos saldrán con fecha falsa.
- Carcasa. Si está abombada, la batería interna se ha hinchado. No la uses.
- Prueba real. Un trayecto de veinte minutos, y luego revisa el vídeo en el ordenador: sin cortes, con sonido y nítido.
Dos líneas sobre legalidad
A día de hoy no hay en España una norma que prohíba llevar dashcam. Colócala detrás del retrovisor, donde no quite visión, y no la toques conduciendo. Las imágenes son para tu uso personal y para aportarlas a tu aseguradora o a un juez, que decidirá si las admite. Subirlas a redes sociales con matrículas y caras visibles es otra cosa: ahí entra la normativa de protección de datos.
Cómo aparecen en los lotes
Los accesorios de coche con electrónica, como dashcam, cargadores, soportes y manos libres, salen de vez en cuando en lotes de electrónica. Ninguno está asegurado. La que corresponde es la caja de devoluciones de electrónica. En esta guía contamos qué suele traer, y cómo probar productos electrónicos cuando llegan. Las condiciones, con 30 días de devolución, están en comprar devoluciones de Amazon.




