Es una vía menos conocida para conseguir stock barato, y tiene sus propias reglas y riesgos.
Qué son exactamente
Cuando una empresa entra en concurso de acreedores o cierra de forma forzosa, sus bienes, incluido el stock, se pueden liquidar mediante subasta pública para satisfacer a los acreedores. En España, buena parte de estas subastas se gestionan a través del Portal de Subastas Judiciales Electrónicas, gestionado por el Boletín Oficial del Estado.
Cómo funciona el proceso
- Se publica el lote a subastar, con una descripción que puede ser muy genérica.
- Se fija un depósito previo para poder pujar, normalmente un porcentaje del valor de salida.
- La subasta se desarrolla en un plazo determinado, y se adjudica a la puja más alta al cierre.
Los riesgos frente a un proveedor de lotes de devolución
- Normalmente no se puede inspeccionar físicamente el lote antes de pujar, solo hay una descripción escrita.
- El estado real del producto es una incógnita mayor: puede llevar tiempo almacenado en malas condiciones.
- El proceso de puja y adjudicación es más lento y burocrático que comprar directamente a un proveedor.
- El depósito previo se pierde si al final no se gana la puja o no se completa la compra en plazo.
Para quién tiene sentido
Suele encajar mejor con compradores experimentados que ya conocen bien un sector concreto y pueden valorar el riesgo de un lote a partir de una descripción limitada. Para quien empieza, un proveedor de lotes de devolución establecido, donde se puede ver un albarán de ejemplo y el trato es directo, suele ser un punto de entrada más manejable.



