La primera caja se compra con curiosidad. La segunda debería comprarse con datos. Ya sabes cómo llega, cómo es el albarán, en qué estado vienen los productos y cuánto trabajo da. Esa experiencia es lo más valioso que sacaste de la primera, y sirve para que la segunda rinda más. Vamos a aprovecharla.
Paso 1: la autopsia de la primera caja
Busca el albarán. Si no lo tiraste, y esperamos que no, coge un boli y marca cada línea con una letra:
- U: lo uso o lo he regalado con gusto.
- V: lo vendí. Apunta al lado por cuánto y cuánto tardó.
- P: parado. Sigue en una estantería sin destino.
Ahora suma el PVP de cada grupo. No hace falta precisión: basta con ver las proporciones. Ese reparto entre U, V y P te dice casi todo lo que necesitas.
Paso 2: repetir categoría o cambiar
Si U + V son la gran mayoría
La categoría te funciona. Repite. No cambies lo que va bien por probar.
Si hay mucho P
Mira qué se quedó parado. Si son productos de un tipo concreto, la categoría no es la tuya. El cambio lógico:
- Pediste electrónica y te sobraron accesorios que no sabes a quién vender → prueba hogar y cocina, que se aprovecha en casa sin vender.
- Pediste mixta y lo que más te gustó fue una parte → pide la categoría de esa parte.
- Pediste categoría única y te aburrió → mixta.
Regla práctica: cambia de categoría antes que de tramo. Subir de tramo en una categoría que no te funciona solo multiplica el montón de parados.
Paso 3: subir de tramo, o no
Recuerda la escalera: 50 € y 100 € garantizan el doble en PVP de Amazon; 200 € garantizan 600 €, el triple; 300 € garantizan 1.200 €, el cuádruple. La proporción mejora, pero también crece el volumen de trabajo.
Sube si:
- Diste salida a casi toda la primera caja.
- Te sobró tiempo y sitio.
- Si revendes: recuperaste lo pagado, o te quedaste cerca, y entendiste por qué.
Quédate donde estás si:
- Todavía tienes producto de la primera sin mover.
- Revisar y probar te llevó más de lo que pensabas.
- Es para uso propio y una caja pequeña ya te llenó la casa.
El salto más interesante es de 100 a 200 €: duplicas el gasto y triplicas el mínimo garantizado. Lo analizamos en la caja de 200 € a fondo.
Paso 4: lo que harías distinto al recibirla
Casi todo el mundo comete los mismos fallos de novato en la primera. En la segunda:
- Ábrela el día que llega. Los 30 días de devolución cuentan desde la entrega. No la dejes una semana en el pasillo.
- Coteja con el albarán antes de emocionarte. Primero el boli, luego los juguetes.
- Prueba todo en las primeras 48 horas. Si algo llega defectuoso, cuanto antes nos escribas con el número de pedido y una foto, antes lo sustituimos.
- Decide pronto si te la quedas. Y no vendas nada antes de decidirlo: la devolución es de la caja completa.
- Apunta desde el primer día. Lo que pagaste, lo que usas, lo que vendes. En la tercera caja lo agradecerás.
Si quieres repasar los tropiezos típicos, están en errores con la primera caja.
Paso 5: cuándo pedirla
No hay prisa. El mejor momento es cuando la primera ya no ocupa sitio ni cabeza. Si revendes, cuando hayas vendido la mayoría. Si es para casa, cuando todo tenga su lugar. Pedir la segunda con la primera a medio digerir es el camino más corto hacia el trastero lleno.
Y si estás pensando en coger ritmo, antes de pedir calcula escenarios en la calculadora de rentabilidad con los datos reales de tu primera caja, no con suposiciones.
Cuando tengas claro tu caso, las cinco categorías y los cuatro tramos están en lotes de devoluciones de Amazon. Mismo envío gratis en 24-48 h en península, mismo contra reembolso sin recargo, mismos 30 días. Pide la segunda con lo que aprendiste de la primera: esa es la diferencia.


