La mayoría de los contenidos sobre lotes de devoluciones se dividen en dos grupos: los que te prometen un margen del 400% y los que te dicen que todo es un timo. Ninguno de los dos te sirve para decidir. Esto es lo otro: las cinco realidades incómodas que descubres con tu primer lote y que casi nadie pone por escrito, contadas por alguien que lleva desde 2014 clasificando esta mercancía en un almacén de Alicante.
1. Un porcentaje del lote no va a funcionar (y es normal)
Esta es la primera bofetada de realidad y conviene darla pronto. En cualquier lote de devoluciones hay artículos que no funcionan, que están incompletos, que les falta el cable, el mando o un tornillo, o que llegaron rotos de fábrica y por eso fueron devueltos.
¿Cuántos? Depende de la categoría y de la procedencia, pero hablar de un margen de entre el 10% y el 25% de unidades no vendibles tal cual es razonable. Puede ser menos con suerte y algo más en electrónica de consumo, que es la categoría con más devoluciones "por defecto real".
Lo importante no es que exista ese porcentaje: es que ya está descontado en el precio que pagas. Si una caja con 400 euros de PVP se vende por 100, no es porque alguien esté regalando dinero; es porque el vendedor asume que una parte de ese contenido no llegará a venderse. El precio bajo es la compensación estadística de ese riesgo. Quien te vende un lote diciendo que el 100% funciona perfectamente y está en caja precintada no te está vendiendo devoluciones: te está vendiendo un cuento.
Y hay un matiz que la gente descubre tarde y agradece: muchos de esos artículos "que no funcionan" son recuperables. Un cable suelto, una limpieza, un firmware, una pieza de otro artículo idéntico. En el sector se llama despiece y es donde algunos revendedores sacan su mejor margen.
2. Hay horas de trabajo real y nadie las cuenta en los cálculos
Los vídeos duran noventa segundos. La realidad de un lote son varias horas de mesa.
El proceso completo, si tu intención es revender y no solo cotillear, es este:
- Vaciar y cotejar el contenido contra el albarán.
- Probar cada artículo: enchufarlo, cargarlo, emparejarlo, comprobar accesorios.
- Limpiar y reacondicionar: quitar pegatinas, restos de cinta, huellas.
- Clasificar por estado: como nuevo, buen estado, con detalles, para piezas.
- Fotografiar cada unidad con luz decente y varios ángulos.
- Redactar la descripción, indicando defectos con honestidad si vas a vender en marketplaces.
- Empaquetar y gestionar envíos cuando llegan las ventas.
Para una caja mediana de 100 euros con veinte o treinta referencias, eso son fácilmente entre tres y cinco horas de trabajo repartidas en varios días. Si divides tu beneficio entre esas horas y el resultado te parece bajo, es información valiosísima: significa que esto funciona como negocio a escala o como complemento, no como dinero fácil.
3. El PVP del albarán no es lo que tú vas a cobrar
Este es probablemente el malentendido más caro del sector, y lo decimos aunque nos toque de lleno: en nuestros albaranes aparece el PVP de cada producto, y ese PVP no es tu previsión de ingresos.
El PVP es el precio de venta al público de un artículo nuevo, precintado, con garantía oficial, vendido por un comercio con devoluciones y atención al cliente. Tú vas a vender un artículo de segunda mano o abierto, sin caja original en muchos casos, entre particulares. Eso no vale lo mismo, y es lógico que no valga lo mismo.
Como orden de magnitud realista, un artículo funcionando y en buen estado suele venderse en el mercado de segunda mano entre el 40% y el 60% de su PVP. Los que tienen detalles bajan al 20-30%. Los que van para piezas, lo que alguien quiera pagar.
El albarán no es una factura de lo que vas a ganar. Es la prueba de lo que has recibido.
Entonces, ¿para qué sirve el PVP del albarán? Para tres cosas muy concretas: verificar que el contenido corresponde a lo declarado, saber qué artículos merecen tu tiempo de fotografiar y cuáles van directos al lote de saldo, y tener una referencia objetiva ante cualquier reclamación. Lo explicamos con ejemplos en cajas de devoluciones con albarán real.
4. Los envíos y las comisiones se comen tu margen
Aquí es donde muchos cálculos de servilleta se desmoronan. Vendes un artículo por 25 euros y crees que has ganado 25 euros. No.
- Comisión del marketplace: según plataforma y categoría, entre un 5% y un 15%, y en algunos casos más.
- Comisión de la pasarela de pago: en torno al 1,5-3% más una cantidad fija por operación.
- Envío: entre 4 y 8 euros en península para un paquete pequeño. Si lo pones "gratis", lo estás pagando tú.
- Embalaje: caja, papel, precinto. Céntimos por unidad, pero céntimos que suman.
- Devoluciones de tus propios clientes: sí, también te van a devolver cosas a ti.
- Tu tiempo, que ya hemos contado arriba.
Un artículo de 25 euros deja realistamente entre 12 y 16 euros netos. Y eso está bien, siempre que lo sepas de antemano y hagas los números con esa cifra en lugar de con la bruta. Si quieres afinarlo, tenemos una guía de checklist antes de comprar un lote que ayuda a plantear el cálculo completo.
La conclusión práctica: los artículos de PVP bajo (por debajo de 15 euros) casi nunca compensan venderlos uno a uno. Se agrupan en lotes temáticos, se venden en mercadillo, o se usan como regalo por compra. Los artículos de PVP medio y alto son los que sostienen la rentabilidad.
5. Las primeras cajas son para aprender, no para ganar
Nadie te dice esto porque no vende. Pero es la verdad más útil de todo el artículo.
Tu primera caja la vas a abrir mal. Vas a sobrevalorar lo que vale poco y a tirar por 5 euros algo que valía 40 porque no sabías identificarlo. Vas a tardar el triple en probar los artículos. Vas a hacer fotos mediocres. Vas a publicar anuncios que nadie ve porque el título no tiene las palabras que la gente busca.
Eso no es fracaso, es curva de aprendizaje. En la tercera o cuarta caja ya sabes:
Qué categorías se te venden bien a ti
No a "un revendedor genérico": a ti, con tu ciudad, tu público y tus canales. Hay gente que solo mueve accesorios de móvil y gente que vive del pequeño electrodoméstico.
Qué precio poner sin regatear tres semanas
Se aprende mirando qué se ha vendido, no qué está publicado. Publicado hay de todo; vendido es el dato real.
Qué artículos ni tocas
Los que dan más problemas de garantía y devolución que margen. Cada revendedor tiene su lista negra y solo se construye con experiencia.
Por eso siempre recomendamos empezar por una caja pequeña. No por desconfianza, sino porque una caja de 50 o 100 euros te enseña casi lo mismo que una de 300 y el coste del aprendizaje es mucho menor. Puedes ver los tamaños y precios en nuestro catálogo de cajas.
Lo que sí te contamos: cómo es la mercancía de verdad
Para cerrar el bloque de honestidad: una caja de devoluciones típica trae una mezcla de electrónica pequeña (auriculares, cargadores, luces, accesorios), hogar y cocina, algo de juguetería o papelería, cuidado personal y de vez en cuando una pieza mediana que destaca. No hay un iPhone. No hay una PlayStation. Hay treinta cosas útiles con un PVP conjunto superior a lo que pagaste, algunas de las cuales no funcionan.
Eso es el producto. Descrito así, sin épica, hay gente a la que le encaja perfectamente y gente a la que no. Las dos respuestas son legítimas, y preferimos que llegues a la tuya con los datos correctos. Muchas de estas dudas están recogidas también en preguntas frecuentes.
Conclusión: no es una estafa, y estas cuatro condiciones son la razón
Después de leer todo lo anterior, alguien podría pensar: "si un porcentaje no funciona, si el PVP no es lo que cobro y si hay horas de trabajo detrás, ¿no es esto un poco engaño?". No lo es, y la diferencia está en algo muy concreto: en una estafa te ocultan la información y te quitan la salida. Aquí tienes las dos cosas.
- Albarán físico con el PVP de cada producto. Dentro de cada caja, en papel. Te permite comprobar artículo por artículo qué había y a qué valor de referencia. Un vendedor que oculta el contenido no puede entregar esto; un vendedor que documenta lo que envía, sí.
- Pago contra reembolso. No pagas por adelantado. El mensajero llega con la caja, la abres delante de él, la revisas y si el contenido no te convence la rechazas sin pagar ni un euro. Es la garantía más incómoda de ofrecer para un estafador y la más tranquilizadora para ti.
- Almacén físico visitable en Alicante. Existe la nave, funciona desde 2014 y puedes venir a verla o a recoger tu caja en mano. Nuestra historia y la dirección están en sobre nosotros.
- 30 días para devolver. El doble del mínimo que exige la ley. Si con la caja abierta y revisada decides que no era para ti, la devuelves según lo explicado en devoluciones.
Un negocio en el que revisas la mercancía antes de pagar, recibes un documento con el contenido, puedes visitar el almacén y tienes un mes para cambiar de opinión no es una estafa. Es un negocio con expectativas que hay que entender. Lo que sí es una estafa es lo contrario: promesas de gama alta, Bizum por adelantado, cero documentación y una web que caducó el mes pasado.
Si has llegado hasta aquí, ya sabes más que la mayoría de quienes abren su primera caja. Puedes leer experiencias reales en opiniones y, cuando lo tengas claro, empezar por la caja más pequeña.



