Las fotos son lo que más ventas decide y lo más barato de arreglar. Esto es todo lo que hace falta.
El montaje, una vez
- Junto a una ventana, de día, sin sol directo.
- Fondo liso: una cartulina blanca de un euro, una mesa de madera clara o una sábana lisa.
- El móvil apoyado en algo, para que no salga movido.
- Nada más en el encuadre. Ni llaves, ni tazas, ni el mando de la tele.
Montarlo una vez y dejarlo puesto es lo que convierte cinco minutos por artículo en dos.
Las cuatro fotos de cada anuncio
- El conjunto: el producto entero, centrado, sobre el fondo liso.
- La marca o el modelo: primer plano de la etiqueta o la serigrafía. Da confianza y evita preguntas.
- El defecto, si lo hay: la raya, el arañazo, la caja abierta. Contarlo sube la confianza y baja las devoluciones.
- La escala o el uso: el producto en la mano o al lado de algo conocido.
Errores que se ven en todos los anuncios malos
- Flash. Aplasta el producto y quema los colores. Nunca.
- Luz de bombilla amarilla. Hace que todo parezca sucio.
- Foto sobre la cama o el sofá. Da sensación de dejadez.
- Una sola foto lejana. Genera diez preguntas que podrías haber evitado.
- Fotos de catálogo del fabricante. El comprador quiere ver TU unidad.
El truco del lote
No fotografíes según vayas vendiendo. Monta el fondo una tarde y fotografía los veinte artículos seguidos. En una hora y media tienes todo el lote listo para publicar durante semanas.
El anuncio con cuatro fotos claras y una descripción honesta se vende antes y más caro que el mismo producto con una foto oscura, aunque el segundo esté más barato.
Tienes los tamaños en el catálogo y las cuentas en la calculadora de rentabilidad.



