El desorden no se nota con una caja. Con tres, empieza a costar dinero: ventas duplicadas, artículos que no aparecen, tiempo perdido buscando.
Cuándo hace falta un sistema
Con una caja al mes, la cabeza basta. A partir de dos o tres cajas simultáneas, o de tener stock de semanas anteriores sin vender, hace falta algo escrito. La señal de alarma es publicar un anuncio de algo que ya vendiste sin darte cuenta.
El sistema mínimo que funciona
Una hoja de cálculo con cuatro columnas
| Artículo | Ubicación | Precio | Estado |
|---|---|---|---|
| Auriculares Sony WH-CH520 | Estante A2 | 25 € | Publicado |
| Báscula Renpho | Caja B | 18 € | Vendido |
No hace falta más. Actualizar el estado al publicar y al vender es lo único que evita duplicados.
Etiquetas físicas con un código corto
Una pegatina con un código (por ejemplo, "A2-03") que enlaza con la fila de la hoja. No hace falta escanear nada: con mirar la etiqueta sabes qué es sin abrir la caja.
Zonas por estado, no por categoría
Separar por "publicado", "por fotografiar" y "vendido, pendiente de enviar" evita más errores que separar por tipo de producto. El estado es lo que cambia cada día; la categoría no.
Cuando crece más
Si el volumen sube mucho, aplicaciones de inventario gratuitas hacen lo mismo con menos trabajo manual. Pero para el volumen de quien empieza y tiene una o dos cajas activas, la hoja de cálculo es más rápida de montar que aprender una herramienta nueva.
Tienes los tamaños en el catálogo y las cuentas en la calculadora de rentabilidad.


